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Daño Cerebral

El cerebro es la estructura más compleja del organismo humano y el principal centro nervioso, sus diferentes áreas son las principales responsables del movimiento, las sensaciones y percepciones, las emociones y la conducta. En él se llevan a cabo las funciones psicológicas superiores ó funciones cognitivas: atención, memoria, razonamiento, toma de decisiones, cálculo lenguaje, inteligencia… Cualquier daño cerebral puede afectar poco o mucho a estas funciones.

CAUSAS:

El daño cerebral puede deberse a diferentes causas: traumatismos craneoencefálicos, accidentes cerebrovasculares, tumores, enfermedades infecciosas, anoxia , etc. Sin embargo, la causa más frecuente es el “Traumatismo craneoencefálico” traumatismo craneoencefálico (TCE) y el accidente crerebro-vascular (AVC)

El TCE es uno de los problemas de salud más importantes en los países desarrollados, tanto por el elevado número de muertos que ocasiona como por el número de personas que, como consecuencia de las secuelas que implica, desarrollan algún tipo de discapacidad, ya sea funcional, cognitiva o, en general, de ambos tipos. El daño que sufre el cerebro después de un traumatismo se debe, por una parte, a la lesión primaria (contusión) directamente relacionada con el impacto sobre el cráneo o con el movimiento rápido de aceleración/desaceleración, y por otra parte, a la lesión secundaria (edema, hemorragia, aumento de la presión en el cráneo, etc.) que se desarrolla a raíz de la lesión primaria durante los primeros días tras el accidente y puede conllevar graves consecuencias en el pronóstico funcional. La primera consecuencia de la lesión post-traumática suele ser una alteración de la conciencia, el coma; cuya intensidad y duración será variable y, en algunos casos, puede prolongarse durante meses, lo que conlleva importantes consecuencias a largo plazo.

El AVC Hace más de 2,400 años el padre de la medicina, Hipócrates, reconoció y describió el accidente cerebrovascular como el “inicio repentino de parálisis”. Hasta hace poco, la medicina moderna ha podido hacer muy poco por esta condición, pero el mundo de la medicina relacionada con los accidentes cerebrovasculares está cambiando y se están desarrollando cada día nuevas y mejores terapias. Hoy día, algunas de las personas que sufren un accidente cerebrovascular pueden salir del mismo sin incapacidad o con muy pocas incapacidades, si reciben tratamiento con prontitud. La ciencia hoy día pueden ofrecer a los pacientes que sufren un accidente cerebrovascular y a sus familias algo que hasta ahora ha sido muy difícil de ofrecer: la esperanza de la recuperación mediante tratamiento neurorehabilitador.

El accidente cerebrovascular ocurre cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se interrumpe repentinamente o cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe, derramando sangre en los espacios que rodean a las células cerebrales. De la misma forma que se dice que una persona que sufre una pérdida de flujo sanguíneo al corazón tiene un ataque cardiaco, puede decirse que una persona con una pérdida de flujo sanguíneo al cerebro o una hemorragia repentina en el cerebro tiene un “ataque cerebral” o sufre un accidente cerebrovascular.

Las células cerebrales mueren cuando dejan de recibir oxígeno y nutrientes de la sangre o cuando son dañadas por una hemorragia repentina en el cerebro y alrededor del mismo. Isquemia es el término utilizado para describir la pérdida de oxígeno y nutrientes en las células cerebrales cuando no existe un flujo adecuado de sangre. La isquemia conduce finalmente a un infarto, la muerte de células cerebrales que con el tiempo son sustituidas por una cavidad llena de fluido en el cerebro lesionado.

El término en inglés para describir el accidente cerebrovascular es “stroke”. En español, muchas personas comúnmente utilizan los términos “ataque cerebrovascular” o “derrame cerebral”. Hay dos formas de accidente cerebrovascular: el accidente cerebrovascular isquémico – cuando hay un bloqueo de un vaso sanguíneo que suministra sangre al cerebro, y el accidente cerebrovascular hemorrágico – cuando ocurre un ensangramiento en el cerebro y alrededor del mismo. Los síntomas de un accidente cerebrovascular aparecen repentinamente: Falta de sensación o debilidad repentina en la cara, el brazo, o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo. Confusión repentina, o problema al hablar o comprender lo que se habla. Problema repentino en ver por uno o por ambos ojos. Problema repentino al caminar, mareos o pérdida de equilibrio o de coordinación. Dolor de cabeza severo repentino sin causa conocida.

Si sospecha usted que alguien a quien usted conoce está experimentando cualquiera de estos síntomas indicadores de un accidente cerebrovascular, no espere. ¡Cada minuto cuenta!

DÉFICITS

Independientemente del origen del daño cerebral (TCE, AVC, etc..), la lesión implica la aparición de déficits en el plano físico y en el plano cognitivo que dan lugar a una discapacidad que puede ser leve, moderada o severa. Los déficits físicos pueden ser trastornos a nivel sensorial (olfato, vista, audición, etc.), trastornos del movimiento y la marcha (tetraparesias e hemiparesias), la sensibilidad, la coordinación motora, el tono muscular y la espasticidad, alteraciones en el control de los esfínteres, etc.
En el aspecto neuropsicológico (afectación de las funciones superiores), podemos objetivar una gran variabilidad de déficits cognitivos, conductuales y emocionales que, con diferente intensidad, siempre aparecen como consecuencia del daño cerebral moderado o grave. Las principales funciones cognitivas que pueden verse alteradas son: la atención – la concentración, la memoria – el aprendizaje, el razonamiento – la inteligencia, el lenguaje – el habla etc. Con respecto a la conducta – emoción: impulsividad, desinhibición, falta de iniciativa, escasa conciencia del trastorno, cambio de carácter, depresión, etc.

Estas alteraciones tienden a presentarse con diferentes frecuencias; sin embargo, suelen alterar la capacidad del paciente para adquirir, almacenar y recuperar nueva información, así como la capacidad para tomar decisiones correctas. El resultado de la disfunción cognitiva es una pérdida de las relaciones sociales y la aparición de angustia en la familia, a lo que se suma la dificultad para volver a la situación educacional o laboral anterior al accidente.

TRATAMIENTO

A pesar de los avances en el campo de la neurología y la investigación de sustancias que puedan favorecer la regeneración nerviosa, en la actualidad, la recuperación completa tras una lesión es difícil. Sin embargo la neurorrehabilitación dispone de métodos para ayudar a la persona afectada por un daño cerebral a optimizar la recuperación de sus funciones, potenciar sus capacidades conservadas y ayudarla a adaptarse a las posibles limitaciones, con la finalidad de conseguir la máxima autonomía posible, ya que el tratamiento engloba la rehabilitación en su dimensión física, psíquica, cognitiva, emocional y social. Por eso:
Para ser efectiva y de calidad, la neurorrehabilitación tiene que contemplar e integrar varios aspectos:

  • Holística: Debe tener en cuenta tanto los aspectos físicos y cognitivos como los psicológicos, sociales y culturales que inciden en la personalidad del paciente, su etapa evolutiva y su estilo de vida, así como en su familia.
  • Individualizada: Desarrollo personalizado del tratamiento rehabilitador centradas en el paciente y su grupo familiar.
  • Integral: Los planes asistenciales los deben diseñar y realizar equipos multidisciplinares constituidos por profesionales motivados, altamente capacitados y entrenados en el trabajo interdisciplinar.
  • Tecnológica: Se debe introducir el uso de tecnología de vanguardia para facilitar y perseguir la máxima recuperación.
  • Participativa: Se debe contar con la cooperación activa del paciente y su familia; para ello, es imprescindible una correcta información y una óptima relación de confianza con el equipo terapéutico.