El ictus en niños es difícil de diagnosticar, pero hay que hacerlo rápido y de forma coordinada para activar el Código Ictus Pediátrico

“Por cada minuto de demora en la atención sanitaria de un niño que está sufriendo un ictus, se le mueren un millón de neuronas y dos días de vida saludable en el futuro”. El doctor Sebastián Quintero Otero, pediatra e intensivista pediátrico, gerente del Hospital Puerta del Mar de Cádiz y reputado experto en la materia, enfatiza de esta forma la importancia de un rápido diagnóstico en niños que sufren ictus y de que exista una coordinación extrema en el circuito hospitalario de la provincia, para que se active cuanto antes el Código Ictus Pediátrico y se derive el caso inmediatamente a la UCI Pediátrica del Hospital Puerta del Mar, que es el centro de referencia provincial en esta materia.

El doctor Quintero habló ayer sobre la fase aguda en el Daño Cerebral Adquirido (DCA) pediátrico, en la conferencia organizada por el Instituto Chárbel de Neurorrehabilitación y Williams & Humbert para dar a conocer diversos aspectos relacionados con el Daño Cerebral Adquirido (DCA). Otero ha desarrollado la mayor parte de su labor profesional de más 30 años como intensivista pediátrico en el hospital Puerta del Mar, trabajo que ha ejercido hasta marzo de este año, cuando fue nombrado gerente del mismo Hospital.

El conferenciante fue presentado por el director clínico del Instituto Chárbel, Rubén Rodríguez Duarte, quien resaltó la humanidad de los profesionales de la UCI Pediátrica del Puerta del Mar con los niños que sufren un DCA. Gracias a uno de los niños que lograron salvar en dicha Unidad y que luego fue tratado en el Instituto Chárbel, Cáritas Diocesana de Jerez y el propio Instituto instituyeron las Becas Ictus Infantil, que este año se han otorgado a cinco niños.

El doctor Quintero comenzó su disertación agradeciendo la ayuda en la redacción de la conferencia de la doctora internista pediátrica Patricia Rodríguez Campos, y resaltando la labor que desarrolla el Instituto Chárbel en la neurorrehabilitación de niños gracias a las Becas instituidas junto a Cáritas.

En muchos casos, el DCA deja graves secuelas en los niños que les va a condicionar su calidad de vida. La lesión que produce un DCA, de forma súbita en el cerebro, puede ser causada principalmente, en el caso de niños, por encefalopatía hipóxica isquémica, por traumatismo cranoencefálico (TCE) y por ictus. El doctor Quintero definió la primera como “el coco para los profesionales porque su tratamiento es frustrante dadas las pocas posibilidades de recuperación”.  

Resaltó la importancia de la prevención, enseñando a practicar maniobras para la reanimación cardiopulmonar (RPC) a todos los niveles, cercando piscinas para impedir la entrada de menores sin vigilancia, evitando que los niños consuman frutos secos antes de los 4 años o tratando el asma. “El cerebro de un niño aguanta menos que su corazón, y si el daño por parada cardiorrespiratoria es severo, en 48 horas se para su cerebro”.

 

El TCA, por su parte, es la primera causa de mortalidad en niños. En este caso, afirma el doctor Quintero, sí se pueden hacer cosas con buenos resultados, evitando la aparición de lesiones secundarias, manteniendo en todo momento la oxigenación del menor después de sufrir el traumatismo y procurando su traslado inmediato a la UCI Pediátrica, que en el caso de la provincia de Cádiz está centralizada en el Hospital Puerta del Mar.

En cuanto al ictus, en España se detectaron 120 casos documentados de ictus en niños en 2018. Éste es, sin embargo, el DCA más difícil de diagnosticar. Los datos son demoledores: se dan de 2,3 a 13 casos por cada 100.000 habitantes al año, entre el 60 y el 70% de los niños quedan con discapacidad y un niño de cada diez que lo sufren, muere. Los niños padecen ictus por causas diferentes y mucho más diversas que los adultos. Pero una cosa está clara “en niños que sufren un ictus, el tiempo es cerebro”, afirma.

“El ictus en adultos es fácil de diagnosticar, pero en niños es muy difícil porque presentan signos inespecíficos y atribuibles a otras patologías”. Hay indicios que permiten sospechar que el niño está sufriendo un ictus (debilidad motora, trastornos en el habla, crisis epiléptica, pérdida de visión o alteración de la marcha), pero, aún así, es muy difícil el diagnóstico porque en muchas ocasiones son niños de meses. Insiste en la importancia de que en el circuito hospitalario provincial se coordine para que el hospital de referencia active cuanto antes el Código Ictus Pediátrico, y tras ingresar en la UCI, el niño pueda ser sometido a pruebas pertinentes y, sobre todo, a una resonancia. que es la que discrimina los ictus dudosos.

Entre 2006 y 2012, el Hospital Puerta del Mar realizó un estudio sobre la incidencia del ictus en menores de entre 2 meses y 11 años. De ellos, sufrieron un ictus: 7 niños menores de 1 año, 6 niños de entre 1 y 6 años y 5 niños mayores de 6 años.  De los 18 pacientes atendidos, el 72% fueron varones, hubo un 29% de mortalidad y nueve de ellos quedaron con graves secuelas.

En conclusión, el doctor Quintero recomienda las formas de encarar cada uno de los causantes del DCA en niños antes de su traslado inmediato a la UCI Pediátrica del Hospital Puerta del Mar. En caso de daño hipóxico, prevenir para que no suceda y si, aún así se da, practicar maniobras de RPC inmediatamente. Si el niño sufre traumatismo craneoencefálico, oxigenar al menor en todo momento y estabilizarlo in situ. Para el ictus infantil recomienda que, todos los profesionales del circuito hospitalario de la provincia, piensen en el ictus cuando se presenta un niño con un posible cuadro, para que pueda ser diagnosticado y se active de inmediato el Código Ictus Pediátrico. “Porque tenemos que salvar a los niños, pero tenemos que hacerlo para que tengan luego una calidad de vida saludable”, concluye.

 

PIE DE FOTO: En la foto, de izquierda a derecha, Eduardo Gómez Beser, Arturo Hernández González, Joaquín Gómez Canga, Sebastián Quintero Otero y Rubén Rodríguez Duarte